El Dasein como “ser en el mundo”.

Christian A. Rubiano S. Estudiante de Filosofía Universidad del Rosario

 Horizonte de comprensión.

Ser y tiempo de Heidegger empieza por señalar la necesidad, la preeminencia y la estructura de la presunta que interroga por el sentido del ser. Para ello enumera los prejuicios contra la pregunta y las respuestas poco satisfactorias que se han dado sobre la misma. Estas malas formulaciones de la pregunta o la mediocridad en la respuesta llevan a Heidegger a decir que realizar una adecuada formulación de la pregunta que interroga por el sentido del ser y luego responderla es la tarea que debe emprender la filosofía.

“Pero la consideración de los prejuicios ha puesto al par en claro no sólo la falta de respuesta a la pregunta que interroga por el ser, sino que hasta la pregunta misma es oscura y carece de dirección. Reiterar la pregunta que interroga por el ser quiere decir, por ende, esto: desarrollar de una buena vez y de una manera suficiente la pregunta misma.” (Heidegger, 2008, pág. 14)

Así, con el objetivo de formular la pregunta, Heidegger estudia lo que concierne a la estructura de la pregunta misma y encuentra que toda pregunta tiene los siguientes elementos: dirección, aquello de que se pregunta y aquello a que se pregunta. La pregunta por el ser deberá ser formulada bajo el punto de vista de estos elementos estructurales. Ahora, para formularla es necesario aclarar la naturaleza de los mismos.

La dirección de la búsqueda viene de lo buscado, de tal suerte en el caso de la pregunta por el ser, y dado que el sentido del ser está ya de cierto modo a nuestra disposición (pues existe una comprensión de término medio [mediocre] sobre el ser), es claro que la pregunta debe apuntar a develar el sentido de este, es decir, a develar el sentido de lo que significa ser (no de un ente en particular, sino de todos los entes). De igual manera, en virtud de esta comprensión de término medio, el aquello de que se pregunta también está claro: se pregunta sobre el sentido del ser.

Ahora, Heidegger explica que aquello de que se pregunta también es aquello a que se pregunta; es decir, en el caso de la pregunta por el sentido del ser, lo que se hará será interrogar a los seres acerca de su ser. “En tanto el ser constituye aquello de que se pregunta y ser quiere decir ser de los entes, resultan ser aquello a que se pregunta en la pregunta que interroga por el ser de los entes mismos.” (Heidegger, 2008, pág. 16) Luego de que se ha aclarado esto, Heidegger se pregunta si existe algún ente ejemplar que tenga preeminencia sobre los otros entes, para que sea este a quien se le pregunte sobre su ser.

La respuesta surge rápidamente: el preguntar es un modo de ser de un determinado ente que, en cualquier caso, somos nosotros mismos y por tanto, desarrollar la pregunta por el ser es hacer ver a través del ente que pregunta bajo el punto de vista de su ser. Ese ente, que somos nosotros mismos, y que es al que se le preguntará sobre su ser, es denominado Dasein (ser ahí). Quizá lo más importante de destacar, en esta instancia, es que el Dasein es el ente elegido ya que este es capaz de comprenderse a sí mismo, de comprender su ser.

Rápidamente se aclara que antes de hacer la pregunta es necesario hacer un análisis del Dasein poniendo la mira en su ser para entender, así, al que se pregunta. Se comenta, hablando de la naturaleza de la investigación, que el Dasein es un dominio y que, en consecuencia, el verdadero preguntar de la investigación es preguntar por las estructuras fundamentales del dominio del caso. Lo primero que se debe hacer es preguntar por las estructuras fundamentales del Dasein, del ser del Dasein.

Así, lo que se propone es una comprensión existenciaria, es decir, una comprensión de la existencia del Dasein y el complejo de sus estructuras. Se diferencia de una comprensión existencial en tanto que esta última es una comprensión del Dasein sobre sí mismo partiendo de su existencia, y no una comprensión de la existencia misma y de sus estructuras fundamentales. En resumen, para formular la pregunta por el sentido del ser surge la necesidad, primera, de una analítica existenciaria que se pregunte por las estructuras fundamentales del Dasein y que permita así caracterizarlo. “El “ser ahí” se desembozó como el ente que tiene que ser objeto de un desarrollo ontológico suficiente, antes de que el preguntar mismo deje “ver a través” de él. Mas ahora se ha mostrado que es la analítica ontológica del “ser ahí” lo que constituye la ontología fundamental, o que el “ser ahí” funciona como el ente al que hay que preguntar sobre su ser con fundamental anterioridad.” (Heidegger, 2008, pág. 24)

Comenta Heidegger: “Una analítica del “ser ahí” resulta necesariamente, pues, el primer desiderátum al hacer la pregunta que interroga por el ser.” (Heidegger, 2008, pág. 26) La pregunta ahora es ¿Cuál es el justo punto de partida de esta analítica que me brindará las estructuras fundamentales del Dasein? Antes de responder a esto se caracteriza al “ser ahí” como temporal y por tanto, a sus estructuras, como modos de temporalidad. El ser, entonces, es tiempo. El tiempo aparece como horizonte de toda comprensión y toda interpretación del ser. De ahí que luego se afirme que el “ser ahí” tiene una elemental historicidad que lo determina. Esto en otros términos es la máxima Sartreana: “la existencia precede a la esencia”; existencia es esencia. Usando términos kantianos: no hay un noúmeno que sea el fundamento de posibilidad de todo fenómeno y que no podamos conocer, el fundamento de posibilidad de los fenómenos es dado por los fenómenos mismos: noúmeno y fenómeno son la misma cosa. Existe un “poder ser”. Lo que quiere decir Heidegger es que el “ser ahí” se hace y que su ser no está determinado por una esencia que lo preceda, sino por lo que en la historia ocurre.

Luego de estas aclaraciones Heidegger presenta a la fenomenología como el medio para abordar la pregunta por el ser; acto seguido, estudia el concepto de fenómeno y el de logos; finalmente propone un concepto de fenomenología y afirma que la “fenomenología es la forma de acceder a lo que debe ser tema de la ontología y la forma demostrativa de determinarlo. La ontología solo es posible como fenomenología” (Heidegger, 2008, pág. 46) Esta vía fenomenológica, menciona Heidegger, le dará a conocer al Dasein mismo el sentido propio del ser y las estructuras fundamentales de su peculiar ser.

Así, al aclarar la necesidad de una analítica existenciaria que devele las estructuras fundamentales del ser del “ser ahí”, para luego formular la pregunta por el sentido del ser, se vuelve a poner el énfasis en la pregunta que antes se mencionó: Cuál ha de ser el punto de partida de la analítica existenciaria. Es a propósito de esta pregunta, donde las secciones que nos ocupan toman relevancia. Ahora, antes de abordarlas en detalle permítaseme presentar una idea general de lo que estas pretenden exponer para así saber hacia dónde nos dirigimos. El cómo de este viaje será tratado en la tercera sección del presente texto.

“Ser ahí” y “ser en el mundo”. Idea

“La existencia se resuelve en la estructura del ser en el mundo. Esto no es algo que se añada a la existencia en tanto que existir mismo, sino aquello en lo que consiste precisamente en tanto que Dasein”. (Aguilar, 1998, pág. 130)

El “ser ahí” es un “ser en el mundo”, pero el en, en el caso del Dasein, no designa una “relación de ser” donde un ente esta en otro. Así como la mesa esta en el aula. Lo que designa es una condición a priori. “El “ser en el mundo” no es para el hombre un carácter derivado, en su caso, y, a diferencia del resto de los entes, ser significa inmediatamente estar referido al mundo” (Aguilar, 1998, pág. 133). Lo que nos quiere decir la autora es que la base y estructura fundamental del Dasein es el ser, un ser en el mundo.

Lo importante para poder entender esta noción es no pensar el mundo como un ente aparte, en el cual el hombre es (esto sería una relación de ser). Hay que pensar que el mundo no es algo distinguible del Dasein, sino un elemento constitutivo de su ser. “Mundo y Dasein son simultáneamente” (Aguilar, 1998). El mundo es aquello donde la existencia se da, y por tanto una analítica del Dasein, debe tenerlo en cuenta para entender el complejo estructural desde el que la existencia se explica.

Aunque el “ser en el mundo” es un fenómeno que se puede entender de varias maneras, es un fenómeno fundamentalmente unitario, y antes de analizar las diferentes maneras de entenderlo lo que Heidegger hará será establecer a grandes rasgos el sentido del “ser en”. “Esta noción constituye el núcleo del discurso heideggeriano sobre el hombre, pues, en última instancia ser en significa comprensión de ser, apertura.” (Aguilar, 1998) El en no tienen nada que ver con un dentro. El Dasein es en el mundo por el hecho de existir (esto no es fruto del arbitrio, es condición de posibilidad). El Dasein está irremediablemente arrojado en el mundo y eso es existir.

Debido a que el en no designa una relación de ser donde un objeto (el Dasein) es relativamente a otro en tanto dentro, esto le permite estar en relación consigo mismo y con el resto de los entes en una suerte de familiaridad, en un habitar. “De esta manera, el mundo es lo vivido por el hombre, aquello que convierte en su medio y en lo que se desenvuelve. De ahí la familiaridad con la que se mueve en el orden de lo que está inmerso, como en algo conocido desde siempre. Sin embargo, este desde siempre no remite a un hecho puntual, sino a la radical inmediatez del ser en.” (Aguilar, 1998, pág. 134)

Ahora, no es que el Dasein y el mundo estén juntos, como si se tocaran, lo que quiere decir es que en sentido estricto el Dasein es el único que puede tener contacto con otros entes. El vaso no toca el agua. Este contacto se da porque el Dasein es un ser intramundano, que tiene una facticidad, que puede comprenderse como si fuera su destino y por tanto estar vinculado con el ser de los entes que le hacen frente dentro del mundo que es peculiar de él. “El ser en por tanto describe la inmediata relación que el Dasein guarda con la totalidad de lo que le rodea” (Aguilar, 1998, pág.136) y designa una estructura fundamental de la cual el “ser ahí” mismo en su cotidianidad, ya tiene cierta noción.

El conocimiento, señala Heidegger, se ha interpretado como el modo paradigmático del ser en y se ha considerado al conocimiento como la primera forma de relación del hombre con lo que lo rodea. Heidegger cree que el conocimiento es solo un modo de ser en el mundo y que por tanto la relación del hombre con lo que lo rodea no es meramente cognoscitiva sino también existencial. Yo no me relaciono con el mundo, originariamente, a partir de conceptos sino de forma más simple, por ejemplo, para satisfacer necesidades vitales (Comida, refugio, etc.). “Se plantea así el

carácter in-objetivable del mundo en el que el Dasein es. El mundo no es un ente ni el conjunto de los entes; es el ámbito de posibilidad en el que la existencia se ejerce, el cúmulo de relaciones que proyectándose incorpora.” (Aguilar, 1998, pág. 137). Se descarta la primacía del conocimiento: no somos en el mundo conociéndolo sino  que somos en el mundo y de tal suerte, luego, lo conocemos. Una última aclaración: tampoco es que se disponga del ser en, “sino que este más bien regula todas las modalidades en las que puede resolverse la existencia” (Aguilar, 1998, pág. 138). Son estas, en términos generales, las ideas que se defienden en las secciones que nos ocupan. Estudiemos ahora el proceso argumentativo con mayor detenimiento.

“Ser ahí” y “ser en el mundo”. Estudio

Se requiere una analítica del “ser ahí” para develar las (complicadas) determinaciones del ser del ser ahí. La analítica partirá del análisis del “ser en el mundo”, ya que este es la base de la estructura del ser ahí. “Pues bien, es forzoso que estas determinaciones del ser del “ser ahí” se vean y comprendan a priori sobre la base de aquella estructura del ser del “ser ahí” que llamamos “el ser en el mundo. El justo punto de partida de la analítica del “ser ahí” está en la interpretación de esta estructura.” (Heidegger, 2008, pág. 65).

Luego de comentar que la expresión “ser en el mundo” designa un fenómeno con unidad, Heidegger menciona la necesidad de verlo en forma íntegra, sin por ello creer que carece de una multiplicidad de elementos constitutivos. Luego de mirar el fenómeno de forma íntegra, destacan tres lados del mismo: 1. En el mundo. Se destaca que el ser es en el mundo y surge la pregunta por la estructura ontológica del mundo; Heidegger, entonces, se proponen definir la mundanidad como tal. 2. El ser, Se pregunta Heidegger por el quién, es decir, por quién es en cada caso en el modo de ser en el mundo. En otras palabras, quién es el ser ahí, en el modo de lo cotidiano del término medio. 3. El en. Se pregunta por el en del ser en. Se trata de poner de manifiesto la constitución ontológica del en.

Dada la integridad del fenómeno se aclara que el destacar cada parte de forma separada no excluye a las otras dos, pues lo que se trata de hacer es ver en cada caso el fenómeno entero. Comenta Heidegger que antes de caracterizar explícitamente cada uno de los fenómenos se requiere caracterizar, por vía de orientación, el elemento estructural nombrado en último término. Empieza la analítica del ser ahí, con el objetivo de develar las determinaciones del ser del ser ahí, por analizar la estructura base del Dasein (el ser en el mundo) con la siguiente pregunta directriz:

¿Qué quiere decir ser en? Responder esta pregunta es, a mi juicio, el objetivo de las secciones que nos ocupan.

 

Lo primero que aparece es una definición de lo que no[1] es el ser en a propósito del Dasein, a saber: “una relación de ser”. El en se suele entender como anclado a su complemento, el mundo, y como un ente que es en otro: el agua en el vaso. Así, en designa la relación de ser de dos entes entendidos en un lugar en el espacio. Esta relación puede ser ampliada: X en Y, Y en Z, Z en N…. etc. hasta que se llega a N en espacio cósmico. Todos los entes que son entendidos en esta relación de ser susceptible de ampliación, tienen una misma forma de ser: “el ser ante los ojos (ante los ojos del Dasein)”. Cosas delante (ante los ojos) “dentro” (en) el mundo. Cosas en el mundo que el ser ahí mira.

Ser en, a propósito del ser ahí, mienta una estructura del ser del ser ahí y es un existenciario. El ser en, no es una cuestión de “en” “ante los ojos”. Cuando se dice que el ser del ser ahí, es un ser en, no se dice que este sea “en” un “ante los ojos”, como en el caso de los otros entes, lo que se quiere designar es otra cosa: “ser significa inmediatamente estar referido al mundo” (Aguilar, 1998, pág. 133). Esto lo explica Heidegger con un análisis de tipo lingüístico apropósito del término bin (soy) y de su relación con el término bei (cabe [junto])[2] el cual pretende destacar que ser tiene que ver con habitar3. Hay una familiaridad entre ser y habitar.

Se va revelando así que el ser en, a propósito del Dasein, tiene que ver con una estructura esencial: el ser que en cada caso somos nosotros mismo solo es en la medida que es (habita cabe) en el mundo. El ser en el mundo “no es algo añadido al Dasein sino el modo en el que inexorablemente se da su ser” (Aguilar, 1998, pág.  136). Se aclara, nuevamente, que el ser (cabe el mundo) no tiene que ver con una contigüidad entre un ente llamado mundo y un ente llamado ser ahí como si fuera una “relación de ser” entre entes que son solo ante los ojos.

Ahora, el ser en suele designar una multiplicidad de modos en los cuales se dispersa el ser en el mundo del ser ahí. Modos que tienen la forma del ser del “curarse de”: curarse de algo en el sentido de procurarse algo. Cuidarse de que no fracase una empresa. Modos de no hacer más que eso en relación a ciertas posibilidades del curarse de. Todas estas significaciones del curarse de, menciona Heidegger son ónticas y pre científicas y no designan lo que aquí se quiere decir a propósito del ser en como curarse de. Curarse de, es utilizado en la presente investigación como un término ontológico para designar el ser de un posible ser en el mundo: El ser mismo del ser ahí es cura. “Por ser esencialmente inherente al “ser ahí” el “ser en el mundo”, es su “ser relativamente al mundo” en esencia “curarse de”” (Heidegger, 2008, pág. 70)

Hay que determinar lo que se hace en todo lo que se hace, siempre que se emprende algo uno se cuida de aquello de lo que se ocupa, Heidegger denomina este hacer que informa todo hacer, cuidarse de. Esto suele asociarse con preocupación, angustia, pero no es a esto a lo que Heidegger, en este caso, se refiere. “El cuidarse de no se identifica con ninguna actividad específica, sino que consiste en la referencia al mundo implícita en todo comportamiento humano” (Aguilar, 1998, pág. 136). En palabras de Heidegger:

“El “ser en” no es, con arreglo a lo dicho, una “peculiaridad” que unas veces se tenga y otras no, o sin la cual se pudiera ser tan perfectamente como con ella. No es que el hombre “sea” y encima tenga un óntico habérselas relativamente al “mundo”, el cual se agregaría el hombre a sí mismo ocasionalmente. El “ser ahí” no es nunca “inmediatamente” un ente exento de “ser en”, por decirlo así, que tendría el capricho de echarse a cuestas una “relación” al mundo. Echarse a cuestas relaciones al mundo solo es posible porque el “ser ahí” es como es en cuanto “ser en el mundo”.” (Heidegger, 2008, pág. 70)

Durante lo precedente se ha venido definiendo el ser en por negación, es decir, por lo que no es. Esto se ha dado de tal manera porque el ser ahí tiene ya una cierta comprensión del mismo, en virtud de su misma estructura de ser ahí que le permite comprenderse ontológicamente a sí mismo “inmediatamente desde aquellos entes y  desde el ser de aquellos entes que él mismo no es, pero que le hacen frente “dentro” de su mundo” (Heidegger, 2008, pág. 71).

Se suele creer que la primera forma de relación del hombre con el mundo que lo rodea es meramente cognoscitiva, de ahí que se interprete el conocimiento como lo que establece el contacto del hombre con el ente. Se interpreta así, el mundo y el Dasein según el modo de lo ante los ojos “o de los entes que hacen frente dentro del mundo, de manera que se los suponen separados, como dos cosas, para después unirlos cognoscitivamente” (Aguilar, 1998, pág. 137). La cuestión es que este modelo supone lo que quiere llevar a cabo, es decir, la relación entre el mundo y el Dasein al modo del ser en, pues, la forma fundamental de la relación con el mundo no es cognoscitiva sino existencial. El ser solo es en tanto es en el mundo.

 

Se cree que el conocimiento, en tanto se pone al Dasein y al mundo como objetos ante los ojos, los puede unir pero “se permanece ciego para aquello que ya con la más superficial consideración del fenómeno del conocimiento se viene a decir tácitamente: el conocimiento es un modo de ser del “ser ahí” como “ser en el mundo”, que tiene su fundamento óntico en esta estructura de ser” (Heidegger, 2008, pág. 74)No es el conocimiento la primera forma de relación del hombre con el mundo que lo rodea, la forma esencia de la relación es existencial. “El mundo es aquello con lo cual, en última instancia, la existencia se conforma. El conocer es una de las posibles modalidades, no la fundamental, de esta conformidad” (Aguilar, 1998, pág. 138). Uno no puede disponer del ser en, la cuestión es más bien que este regula y es el fundamento de posibilidad de todas las modalidades de la existencia. “El conocimiento es un modo del “ser ahí fundado en el “ser en el mundo” (Heidegger, 2008, pág. 75). Hasta aquí la presente exposición.

 

Bibliografía

 

 

Aguilar, T. (1998). El lenguaje en el primer Heidegger. México: Fondo de Cultura Económica.

Gómez, R. (2009). Existencia y comprensión en Heidegger. Intersticios, 89-98. Heidegger, M. (2008). El ser y el tiempo. México: Fondo de Cultura Económica. Vattimo, G. (1987). Introducción a Heidegger. México D.F: Gedisa S.A.

[1] El resto de los análisis también se darán de forma negativa. Heidegger explica que esto es así porque la exhibición fenomenológica del “ser en el mundo”, tiene el carácter de un rechazar desfiguraciones y encubrimientos, ya que este fenómeno del ser en es visto siempre ya en cierto modo en cada “ser ahí” (comprensión de término medio).

[2] El análisis corre más o menos así: Bin (soy) tiene que ver con bei (cabe), ich bin (yo soy) tiene, por esta relación, que ver con habito (de habitar), y, en consecuencia, “ser”, en tanto infinitivo de yo soy, significa habitar cabe (junto). Ser en es, según esto, la expresión existenciaria formal del ser del ser ahí, que tiene la esencial estructura del ser en el mundo. Quizá, para nosotros, pensar este análisis en ingles lo haga más claro. El verbo to be designa tanto el ser como el estar. Cuando digo I´am designo tanto yo soy, como yo estoy: el ser designa tanto el existir como el estar: Being (something) [Ser algo], o, being (at…) [Estar en]. Hay una relación entre el ser y el habitar.

3 Vale la pena aclarar que Heidegger no niega la espacialidad del Dasein sino que no es de su

corporeidad que deriva su ser en el mundo. El ser en el mundo es una condición anterior a la corporeidad misma, el ser solo puede ser en el mundo, solo puede darse en el mundo. El ser ahí tiene, claro, un peculiar ser en el espacio pero que solo es posible, de su parte, sobre la base del ser en el mundo en general. Heidegger dirá que únicamente la comprensión del ser en el mundo como estructura esencial del ser ahí hace posible el penetrar con la vista la espacialidad del ser ahí. ¿Cuál es la importancia de poner el ser en el mundo como condición de posibilidad del ser ahí y de su corporeidad? Esto es fundamental pues permite erradicar, de una vez por todas, la idea metafísica del hombre como una cosa espiritual que luego de ser espiritual es puesta en un espacio. Ahora el hombre no puede darse por fuera del mundo, es temporal, finito, es un ser destinado a morir y en eso consiste su existencia.

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