Habitación

Santiago Ospina

Cuando nosotros volvemos a casa
y desnudamos los ojos
de las siluetas que nos trajo el día,

las lámparas avivan los rincones
y las sombras de los objetos
se arrojan como una piel sobre la tierra.

Como dos manos que se aferran
para no perderse
nosotros, también, a esa hora
empalmamos nuestras sombras,
porque el cuerpo es la sombra
de nuestro espíritu.

Descargar en PDF

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s