Ideas innatas, memoria, entendimiento e imaginación en el Tratado de la reforma del entendimiento de Baruch Spinoza.

Johana Jaramillo. Licenciatura en filosofía Universidad Pedagógica Nacional

El Tratado de la reforma del entendimiento (TIE)[1] de Spinoza es el planteamiento teórico de su método, que desarrollará en la que es considerada su principal obra, ética demostrada según el orden geométrico. En el TIE se plantea la forma en la cual percibimos y enuncia tácticas o regulas para no dejarnos engañar por aquello que percibimos, además de formas para identificar qué tipo de ideas tenemos y cuáles de éstas son verdaderas, falsas y ficticias.

La idea principal del TIE es desarrollar teóricamente un método desde el cual se pueda llegar al verdadero conocimiento de las cosas. En la segunda parte del texto [§50 -110] el autor procede a aclarar aquello que, en la primera parte del tratado, puede parecer confuso o ser objeción a su método, esto es, la diferencia entre la idea verdadera, la ficticia, la falsa y la dudosa, para lo cual deberá definir tanto las ideas antes nombradas como el entendimiento, la imaginación, la memoria, las palabras y el asentimiento; presenta, además, unos requisitos y reglas para lograr diferenciar las desiguales ideas que antes se enunciaron en éste párrafo.

Spinoza a priori, introduce la idea de Dios. Digo de forma a priori puesto que ésta idea de Dios -o idea verdadera o idea primera o idea del perfectísimo- es la condición para el inicio del entendimiento y es introducida antes del desarrollo total de su método, es decir, no como resultado del proceso, sino como necesario para que el método funcione; esta idea [primera] debe contemplarse como la que ocupa un lugar en el entendimiento aunque no hayamos reflexionado sobre ella. Esto es precisamente lo que busca Spinoza a lo largo del tratado, reformar el entendimiento reflexionando sobre esta idea verdadera de tal forma que podamos conocer las cosas que de Dios provienen. Ésta es además una idea innata e idea rectora de las comparaciones que se harán más adelante.

Para comenzar a darle un desarrollo al tema expuesto, he de aclarar lo que es en Spinoza una idea, es decir lo que ella contiene y para esto es menester enunciar brevemente lo que significa la esencia formal y la esencia objetiva desde el TIE y la Ética (E) [2].

La esencia formal y la esencia objetiva corresponden, respectivamente a la realidad de la cosa y la idea que nos hacemos de ésta. En el TIE Spinoza  dice que una cosa es la cosa a conocer y otra cosa la idea que nos formamos de ésta (TIE, §33), además dice en la E que “el ser formal de las cosas […] no son modos de pensar” (E, II, 6, cor.[3]) y “todo cuanto se sigue formalmente de la infinita naturaleza de Dios, se sigue en él objetivamente, a partir de la idea de Dios” (E, II, 7, cor.), esto quiere decir que la esencia formal es la cosa a conocer y que la esencia objetiva es la idea que de la cosa nos formamos.

Ahora bien, teniendo claro esto, seguimos que, la esencia objetiva es la idea.

Respecto a la idea Spinoza expone :

“Entiendo por idea un concepto del alma, que el alma forma por ser una cosa pensante.

Explicación:   Digo   concepto,   más   bien   que   percepción,   porque   la   palabra

<<percepción>> parece indicar que el alma padece por obra del objeto; en cambio

<<concepto>> parece expresar una acción del alma.” (E, II, def. 3)

Es decir, que la idea –concepto o percepción- es del alma (mens), así que para llevar a cabo con éxito la empresa de Spinoza se debe mirar si todo aquello que se percibe puede ser usado para llegar al conocimiento por medio de la reflexión del ser perfectísimo y tener la seguridad de todo cuanto se conoce, pues puede ocurrir que alguien al estar en un estado de vigilia y pensar en los sueños, nunca haya distinguido entre una y otra y pueda dudar (TIE, §50). Entonces ¿cuál es el objeto de la percepción ficticia, de la falsa y de la dudosa? ¿cómo librarse de cada una de ellas?

Las percepciónes tienen su objeto en la cosa existente o su esencia, y las ficciones hacen referencia a cosas existentes (TIE, §52), por eso éstas últimas serán las primeras a explicar. Los objetos a los que se refieren las ficciones, siendo existentes son posibles, es decir, aquellos “cuya existencia no implica, por su naturaleza, contradicción que exista o que no exista” (TIE, §53), pero su necesidad [4] o imposibilidad [5]de ser depende de causas desconocidas, mientras se finge su existencia.

En el primer caso de las ficciones, si las causas externas de las ficciones no fueran desconocidas no habría posibilidad de simular nada acerca de ellas, ya que de conocer sus causas sería imposible fingir acerca de la –que dejaría de ser- ficción. La razón de la idea ficticia es el desconocimiento, y como las ficciones versan sobre lo posible de la existencia de la cosa, éstas “no tienen lugar respecto a las verdades eternas” (TIE, §54), pues respecto a verdad eterna se entiende “que si es afirmativa nunca podrá ser negativa”, es decir, la verdad eterna no contempla posibilidades, como si lo hacen las ficciones. Y al parecer es por la confusión de las causas (posible) por lo que se presenta una ficción. Este es el primer caso de las ficciones, por el desconocimiento confundir las causas.

El segundo caso de las ficciones es cuando se abstraen los objetos a conocer de su contexto. Un ejemplo de esto es imaginar una vela prendida en un espacio imaginario que conste de ciertas características tales como que no hay cuerpos circundantes, es decir absolutamente nada que afecte la vela, así que ésta permanecería invariable (TIE, §56), y por último, las ficciones sobre la esencia, que corresponden al problema con las palabras, pues éstas [las palabras] pueden predicar muchas cosas sobre un algo, pero en ese caso no se presenta necesariamente la esencia de lo que se predica. Un ejemplo de esto es, el alma es cuadrada, en palabras esto se hace posible, pero cuando se interroga por la esencia del alma resulta que ésta es amorfa por tanto ese enunciado es una ficción, pero no es consentida, es decir admitida, sino contemplada como posibilidad, de ahí la diferencia con las ideas falsas.

Después de exponer los tipos de ficciones, Spinoza procede a mostrar cómo librarse de ellas, diciendo que el método consiste en que la mente aplique su atención y su entendimiento (este es el acto de pensar) en “deducir lo que correctamente de ella se debe deducir” (TIE, §61) pues cuando el alma conoce algo exactamente como es, no hay impedimento alguno para romper la concatenación de efectos que se producen y que permiten el conocimiento. Acá cabe recordar el ejemplo del martillo que usa Spinoza al principio del TIE para garantizar la necesidad de una idea primera, este ejemplo decía que, al utilizar una herramienta primera carente de sofisticación técnica se podía hacer otra más sofisticada y así sucesivamente. Spinoza hace una analogía con el entendimiento, solo entre más completas sean nuestras ideas, solo así podemos ir alcanzando unas más completas, pues eso cualifica al entendimiento pero, se debe partir de una idea primera. Para deducir lo que se debe deducir de una cosa, se deben despejar las confusiones que surgen del conocimiento parcial, para esto se debe partir de que las cosas simples son claras y distintas así que la mente mediante el procedimiento deductivo admite que son verdaderas. Para esto Spinoza utiliza el termino certeza que explicaré más adelante, pero siendo las cosas simples claras y distintas al confrontar su existencia con su esencia se podrá prestar atención al orden de la naturaleza (TIE, §65) y por su conocimiento, conocer a su vez, las cosas que están compuestas por estas cosas simples, así no hay que temer que las ficciones sean confundidas con las ideas verdaderas.

Respecto a las ideas ficticias y las ideas falsas, Spinoza señala que la única diferencia que hay entre ellas es que la idea falsa implica asentimiento mientras que la idea ficticia no. Es decir, que en la idea falsa se admite como cierto o conveniente algo que sus causas no demuestran, mientras que en lo referente a la idea ficticia no se admite y se presentan posibilidades y causas aunque éstas no estén de acuerdo con las cosas, como se había mostrado.

Hay dos tipos de ideas falsas (igual que en las ficticias), unas que se refieren a la esencia y otras a la causa próxima, según Spinoza de aquellas que se deben definir por su esencia son de las cosas increadas y de aquellas que se deben definir por su causa próxima es de las creadas [6], respecto a las primeras (ideas falsas- esencia) es imposible engañarse, ya que son ideas simplísimas, no compuestas, basta con dar una correcta dirección a lo que se propone conocer es decir, permitir que la mente mediante su ley natural [7]reconozca que es verdadera esa idea, una definición de esto da Spinoza en la E donde dice, “Entiendo por idea adecuada una idea que, en cuanto considerada en sí misma, sin relación al objeto, posee todas las propiedades o denominaciones intrínsecas de una idea verdadera.

Explicación: Digo <<intrínseca>> para excluir algo extrínseco, a saber: la conformidad de la idea con lo ideado por ella.” (E, II, def. 4)[8]

Además, la cosas simples son de las cuales se puede percibir la esencia, y las cosas simples siempre son claras y distintas, entonces de éstas en realidad, nunca se podrá concluir que sea falsa; respecto a las segundas (ideas falsas- causa próxima) la forma de identificarlas es si “su necesidad o imposibilidad de existir depende de causas externas” (TIE, §67) si es así bastará con seguir el mismo procedimiento que se le dio a las ideas ficticias para despejarlas.

Para terminar de aclarar la diferencia y entender mejor el método de Spinoza tomaremos sus palabras para mirar con exactitud lo que es el pensamiento verdadero y procederé a rastrear cuál es ese pensamiento verdadero, como dije, solo con el ánimo de que se entienda mejor la diferencia entre las distintas percepciones, “la razón es que también se llama pensamiento verdadero aquel que implica objetivamente la esencia de algún principio que no tiene causa y que es conocido en sí por sí” (TIE, §70). Esto conocido en sí por sí se remite a lo que Spinoza define en  la Ética como causa sui “por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o, lo que es lo mismo aquella cuya naturaleza sólo puede concebirse  como existente” (E, I, def. 1). De esto podemos decir que las ideas verdaderas -por su esencia- son las que cumplen con esta definición y según Spinoza solo hay una posibilidad de que se cumpla esto, posibilidad que se encuentra en las primeras definiciones de la E

“VI. Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.

Explicación: Digo absolutamente infinito y no en su género; pues de aquello que es meramente infinito en su género podemos negar infinitos atributos, mientras que a la esencia de lo que es absolutamente infinito pertenece todo cuanto expresa su esencia, y no implica negación alguna.

III. Por substancia a quello que es en sí y se concibe por sí, esto es, aquello cuyo concepto, para formarse, no precisa del concepto de otra cosa.” (E, I, def. III, VI)

El lector de Spinoza podría entender el orden del cual dispone sus definiciones, procedimiento solo para un fin determinado, pues de no ser por causa sui como primera definición no habría, después, una definición de Dios que permitiera entenderlo a él como idea primera, es decir, si no se hubiera definido antes que Dios la idea de la causa de sí mismo, no podría haber dado como evidente la idea de Dios.

Entoces, retomando, la falsedad “consiste en que se afirma de una cosa algo, que no está contenida en su definición” (TIE, §72), por eso es imposible, por lo menos de la primera idea o idea del perfectísimo, referirse a una falsedad y respecto a las ideas falsas de la causa próxima ya se dejo claro que basta con seguir el natural curso del entendimiento para aclararlas; además me parece importante agregar las referencias que da Spinoza para mostrar que las ideas falsas corresponden a los 3 primeros modos de entendimiento, estos no los explicaré solo enunciaré el lugar donde se encuentran en el texto para que sean confrontados, §75 los 3 modos de percepción. El problema de la palabra y de la definición será trabajado más adelante.

Después de terminar de aclarar hacia dónde se dirige Spinoza y por qué hace énfasis en las demás percepciones o ideas, se mostrará a continuación las ideas dudosas.

Respecto a la idea dudosa dice Spinoza que ésta solo se da en tanto tenemos con qué comparar, pues anterior a tener más de una idea resulta imposible dudar de ella, eso que se define como duda solo es posible como sensación, ésta se debe a la confrontación de una idea no tan clara, pero en cuanto se han aclarado los pensamientos respecto a esa idea que causa duda, ésta [la duda] se irá.

Después Spinoza parece dirigirse a Descartes diciendo que de aquello que se aceptó por principio como existente y que su idea evidentemente debe ser  verdadera, no se puede dudar, refiriendose a “algún Dios engañador” (TIE, §79) pues “si examinamos el conocimiento que tenemos del origen de todas las cosas y no hallamos nada que nos enseñe que Dios no es engañador, con el mismo tipo de conocimiento con que comprobamos, al examinar la naturaleza del triángulo, que sus tres ángulos son iguales a dos rectos,[…]; en cambio si tensmos de Dios el mismo conocimiento del triángulo desaparece toda duda”(TIE, §79) e insiste en que se debe abandonar toda duda de las ideas verdaderas, es decir, de las claras y distintas.

La duda es una especie de llamado que sugiere que las cosas no se están investigando en orden, ya que la duda “no es más que la suspención del ánimo ante una afirmación o una negación <de una cosa>, que afirmaría o negaría, si no surgiera algo cuyo desconocimiento hace que el conocimiento de esa cosa sea imperfecto” (TIE, §80).

De aquí además debemos decir que se deriva la certeza como lo opuesto a la duda, la sensación de veracidad de una idea.

A continuación se expondra lo que se viene aplazando, a saber, la imaginación, memoria, palabras, definición y cosas singulares.

La memoria, dice Spinoza, “no es nada más que la sensación de la impresiones del cerebro, junto con el pensamiento dirigido a la duración determinada de la sensación” (TIE, §83), ésta se ve nutrida por el entendimiento puesto que aquello que es más inteligible es más facil de retener, y también es nutrida sin ayuda del entendimiento por las cosas singulares pues “la imaginación sólo es afectada por las cosas singulares” (TIE, §82). Es decir, las no abstractas o generales, y si bien la memoria se nutre por sí y por el entendimiento, esto quiere decir que memoria y entendimiento son distintas y que la memoria y el olvido no existen en el entendimiento.

De ahí se sigue, según Spinoza, que “las ideas ficticias, falsas, etc., tienen su origen en la imaginación, es decir, en ciertas sensaciones fortuitas y (por así decirlo) aisladas” (TIE, §84) que surgen de las causas externas, en otras palabras, de los movimientos que recibe el cuerpo. La imaginación es algo vago y no se le debe confundir con el entendimiento, al contrario de la imaginación el entendimiento opera así: de lo creado se debe entender (así sea compuesto) primero las ideas simples y “sus efectos objetivos en el alma” (TIE, §85) pues “proceden conforme a  la razón de la formalidad del mismo objeto” (TIE, §85) a lo único que no se le aplica esto, es decir, el conocimiento causa –efecto es a lo increado.

Otro de los rasgos de la imaginacion son las palabras, estas solo forman ideas vagas y es por eso que se deben evitar, además son caprichosas y solo son signos de las cosas, por eso aquello que es más fácil de representar en la imaginación es nombrado de forma positiva y al contrario.

La definición de las cosas creadas debe comprender la causa próxima y ésta solo se define en lo creado, y se refiere a lo inmediatamente anterior, es decir, a lo que le dio existencia directa. La definición debe explicar la esencia de la cosa y evitar que la definición se confunda con las propiedades y debe cuidarse de no incluir abstracciones, de esos universales no se saca la existencia de la cosa.

Y de las cosas increadas, lo definido no debe necesitar más de sí para ser explicado y debe dar la sensación de certeza. Las dos definiciones deben incluir en sí las propiedades de lo que se define.

Las cosas creadas son las singularidades que hacen que en el orden deductivo se pase de una cosa real a otra cosa real. Aquí Spinoza usa un argumento negativo para mostrar como la finitud humana no permite conocer a cabalidad las singularidades, estas singularidades actúan como causas próximas de otras cosas, es posible de ellas deducir otras pero de las leyes universales es imposible concluir una cosa singular.

Para concluir la presentación del texto, Spinoza habla sobre las propiedades del entendimiento que surgen de las siguientes características del entendimiento: formar ideas verdaderas; si un pensamiento fuera falso, descubrir su falsedad; entonces las propiedades del entendimiento son:

  1. Que envuelve certeza, es decir que sabe la directa relación entre la cosa y la idea de la cosa (esencia formal y objetiva).
  2. Forma ideas absolutamente o a partir de otras
  3. “Las ideas que forma absolutamente expresan infinitud” (TIE, 108).
  4. Forma ideas positivas antes que
  5. Al contrario de la imaginación no percibe las cosas en duración y
  6. La naturaleza del poder del entendimiento parece necesitar las ideas claras y distintas pues cuando las ideas no son claras ni distintas esto parece ir contra la voluntad.
  7. Las ideas de las cosas creadas la mente las determina de muchas
  8. La expresión de perfección de un objeto entre más se da en la idea, más perfecta es la

De esto puedo decir que lo importante en Spinoza es que mediante el conocimiento de esa idea innata (Dios) se pueda establecer cuál es su naturaleza y cuál la de la cosa creada para que, a partir de eso se consiga discernir lejos de los defectos del conocimiento y se pueda alcanzar la reflexión de la idea verdadera sin obstáculos, es decir, siguiendo la naturaleza de la mente.

Y que se pueda diferenciar el entendimiento de la imaginación y la memoria ya que éstas actúan en contravía del verdadero conocimiento.

Spinoza suele introducir ciertas definiciones sin justificación metódica para soportar su teoría, aunque intente hacerlas ver como necesarias en algunas explicaciones se hace evidente el problema en el que se mete, por ejemplo, cuando asume a Dios como axioma en el TIE y cuando para sustentar ese axioma en la E asume primero la causa sui. Spinoza parece no distinguir, explícitamente, las propiedades sustanciales de las accidentales en el momento de exponer las reglas para la definición, pues para las dos definiciones se pide que contengan las propiedades pero solo las propiedades substanciales le corresponden a la cosa increada como se puede ver en la definición de sustancia de la Ética.

No se debe confundir, además, aquella idea innata que está en el entendimiento y que se ubica allí, aunque yo no sepa que sé, pues esta opción no es comparable con aquello que acomete a la memoria, a saber, el olvido; asimismo se

debe tener en cuenta que la idea innata es una y es Dios porque si no hay una idea perfecta (infinita, causa de sí y mayor que cualquier otra idea) que cualifique el entendimiento de tal forma que nos permita conocer, la mente, en términos de Spinoza, no estaría capacitada para conocer. Pues al confrontarse con una segunda idea no tendría la posibilidad de comparar y desarrollar todo el método planteado en este tratado (TIE)

 

Bibliografía

Spinoza, B. (2001). Ética demostrada según el orden gemométrico. Madrid: Alianza.

 

                  . (2006). Tratado de la reforma del entendimiento. Madrid: Alianza.

[1] De aquí en adelante usare la abreviatura TIE que corresponde al título original en latín,

Tractatus de Intellectus Emendiatione

[2] De aquí en adelante se usará la letra E como abreviatura que corresponde al título original de la obra en latín, Ethica

[3] Para la citación de la Ética, usare los números romanos (I, II, III, IV, V) refiriéndome a las

partes de esta obra, los número arábigos (1, 2,3) para referirme a las proposiciones, cor. para los corolarios de dicha proposición, ax. para referirme a los axiomas que presenta la obra, def. para las definiciones, dem. Para demostración y esc. Para los escolios.

 

[4] “aquella cuya naturaleza implica contradicción que no exista” (TIE, §53)

 

[5] “aquella cuya naturaleza implica contradicción que exista” (TIE, §53

[6] Adelante aclararé lo que expone Spinoza por definición.

[7] “La forma del pensamiento verdadero hay que buscarla, pues, en el pensamiento mismo y hay que deducirla de la naturaleza del entendimiento” (TIE, 71)

[8] Respecto a la definición que se dio de idea adecuada se debe decir que la verdad es intrínseca a la conciencia pero eso no desprecia la relación que se tiene con el objeto.

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